Ethereum es la segunda criptomoneda del mercado con el 18% de la capitalización de todo el universo cripto. Además, es la plataforma de Smart contracts más grande y es, al mismo tiempo, una de las blockchains con más proyectos desarrollados dentro de su ecosistema. A diferencia de su hermano mayor, Bitcoin, Ethereum no se ve tanto como una simple moneda, cuyo token es Ether, sino como una plataforma en la que desarrollar proyectos basados en la tecnología blockchain.
Sin embargo, uno de los principales hándicaps de Ethereum era el uso de la prueba de trabajo (Proof-Of-Work), ya que consume mucha energía. Sobre la prueba de trabajo hay mucha literatura escrita y es, además, la base en la que se desarrolló Bitcoin. Pero, para resumirlo, esta PoW es un mecanismo que permite a una red descentralizada, como Ethereum, alcanzar un consenso entre todos los operadores de la red y se evitar así que se pueda manipular la cadena y que sea altamente segura.
Pero, donde más energía se gasta utilizando la prueba de trabajo es en el proceso de minería, esto es en crear nuevos tokens nativos de la red, llamados Ether. Al igual que ocurre con Bitcoin, los mineros deben adivinar un complejo problema matemático para sellar el bloque y recibir el pago.
Dentro de la plataforma se realizan miles de transacciones que los nodos – mineros – van verificando. Mientras que no se resuelva el problema matemático esas transacciones se almacenan en un solo bloque, ahora bien, cuando se resuelve ese bloque queda sellado y el minero recibe su pago en Ether.
Cambio a la prueba de participación
Si bien esta es una manera altamente segura, ya que Bitcoin jamás ha sido vulnerado gracias a la PoW, es cierto que consume mucha energía. Por eso, Ethereum quiere hacer un cambio para pasar a la prueba de participación (POS). Básicamente, en este nuevo sistema se consume menos energía, no se necesitan hardwares tan potentes y es más escalable. Así también se integra el staking y se premia igualmente a los validadores.